Una trabajadora municipal de denunció al intendente de esa ciudad, Carlos Funes, por presuntos hechos de violencia de género, amenazas y hostigamiento dentro de su lugar de trabajo.
La presentación fue radicada ante la Policía y tomó intervención la Fiscalía Penal de Embarcación, que deberá avanzar con las medidas correspondientes para esclarecer lo ocurrido.
Según consta en la denuncia, el episodio habría ocurrido el pasado 12 de mayo, cerca de las 10.43, dentro de dependencias de la Municipalidad. La mujer se encontraba cumpliendo funciones en el área de Desarrollo Social.
De acuerdo al relato de la denunciante, el jefe comunal habría ingresado al sector acompañado por el procurador del municipio y, al verla, le habría dicho frases como «vos y la otra son unos botines chuecos». Luego, siempre según la denuncia, las habría calificado de «traidoras», en aparente referencia a cuestiones políticas vinculadas a un familiar de la trabajadora.
La empleada municipal sostuvo además que el intendente regresó minutos después hasta donde ella se encontraba y le habría manifestado que «si él se iba, todos se iban detrás de él».
Cuando la mujer le preguntó por qué la acusaba de «traidora», el funcionario le habría respondido que era porque supuestamente le pasaba información a su hermano, un concejal de la ciudad.
En la ampliación de la denuncia, la trabajadora también afirmó que el mandatario comunal la sujetó de la cabeza y le dio un beso en la frente «de manera violenta», aunque aclaró que no sufrió lesiones físicas.
Además, dejó constancia de que no sería la primera vez que recibe amenazas vinculadas a la posibilidad de perder su trabajo.
La causa fue caratulada provisoriamente como «violencia de género» y quedó bajo intervención de la Fiscalía Penal de Embarcación.
La denuncia se conoce en medio de un clima político y social complejo en Embarcación. En los últimos días, hubo operativos municipales que terminaron con clausuras, intimaciones y multas de hasta $1 millón a comerciantes.
Vecinos y comerciantes cuestionaron que las medidas se apliquen en plena crisis económica y consideraron que las sanciones son desproporcionadas.
Desde la Municipalidad sostienen que los controles buscan ordenar el espacio público, verificar habilitaciones y garantizar condiciones de higiene.
El malestar también creció luego de que el propio intendente reconociera que hay empleados municipales que «cobran y no trabajan». A partir de esas declaraciones, el Concejo Deliberante avanzará con una comisión investigadora.
Mientras tanto, vecinos reclaman falta de obras, problemas en servicios básicos, demoras en pagos a proveedores y ausencia de campañas sostenidas de limpieza y prevención sanitaria.
Fuente original: Que Pasa Salta


