La causa que sacudió a la Justicia Federal de Salta sumó un giro inesperado. El narco sirio que confesó haber intermediado en el presunto pago de sobornos ya no está en el . Su salida expone tensiones, debilidades probatorias y decisiones judiciales que generan fuerte polémica.
Barakat Barakat, el narcotraficante cuya declaración como imputado colaborador sustentó la acusación por presunto cohecho contra el fiscal federal de , José Luis Bruno, y el exjuez Raúl Reynoso, abandonó la .
Según se confirmó, salió el 30 de octubre de 2025 desde Ezeiza con destino a , su país de origen. El dato cobra especial relevancia porque su testimonio era el eje central de una causa que puso bajo sospecha a dos figuras clave del sistema judicial federal en el norte del país.
En paralelo, el fiscal Bruno espera la homologación de un juicio abreviado que le permitiría evitar la prisión: recibiría una pena de tres años en suspenso, renunciaría a su cargo y accedería a la jubilación, según informó ElTribuno.
El punto más controvertido del acuerdo es la exclusión del delito de cohecho -el más grave-, quedando encuadrada su conducta únicamente como incumplimiento de deberes de funcionario público.
Desde el Ministerio Público Fiscal, el fiscal coordinador Eduardo Villalba justificó la decisión al señalar que «el cohecho iba a ser muy difícil de probar en juicio», debido a que la acusación se sostenía principalmente en una única declaración.
Barakat Barakat, el reconocido narco de la frontera, se fugó hacia Siria.
El escenario genera una fuerte tensión jurídica: mientras existe una condena firme contra Barakat por cohecho activo agravado, uno de los supuestos destinatarios del soborno podría quedar fuera de esa imputación por falta de pruebas.
En el caso de Bruno, el reproche penal se limita a no haber apelado determinadas resoluciones. En tanto, la defensa de Reynoso solicitó su sobreseimiento, argumentando la misma debilidad probatoria.
La situación generó incomodidad en ámbitos judiciales, donde -según trascendió- algunos magistrados calificaron el desenlace como «alarmante».
Barakat no es un actor menor en el mapa del narcotráfico regional. Radicado en , en plena frontera con , fue señalado durante años como proveedor de precursores químicos para la elaboración de cocaína.
Su nombre apareció en investigaciones desde 2010, cuando el crimen de un matrimonio en derivó en el hallazgo de una cocina de droga. A partir de allí, se reconstruyó una red que incluía el suministro de sustancias como manitol, lidocaína y dipirona.
En 2018 fue condenado a 12 años de prisión por fabricación de estupefacientes agravada. Luego, nuevas causas lo vincularon como financista de estructuras narco.
En mayo de 2025, el Tribunal Oral Federal 2 de Salta lo condenó a 1 año y 8 meses por cohecho activo agravado. En ese marco, Barakat admitió haber intermediado en el pago de 150 mil dólares destinados -según su versión- a Reynoso y Bruno.
Esa pena fue unificada con otras condenas previas, alcanzando un total de 17 años de prisión y la declaración de reincidencia.
Sin embargo, su situación procesal se fue flexibilizando en paralelo a su rol como colaborador.
La defensa de Bruno, encabezada por la defensora pública Ana Clarisa Galán Muñoz, cuestionó desde el inicio la solidez de la acusación.
En un recurso de casación presentado en 2024, sostuvo que la causa se construyó sobre «dichos vagos e imprecisos» de Barakat, quien -según argumentó- tenía interés en obtener beneficios procesales.
También remarcó la falta de precisión sobre tiempo, modo y lugar del supuesto acuerdo ilícito, y la inexistencia de pruebas independientes que corroboren la versión.
Incluso, la Cámara Federal reconoció «problemas de credibilidad» en los dichos del narco, aunque mantuvo los procesamientos.
Hoy, con Barakat fuera del país, la causa enfrenta un escenario aún más complejo.
El hombre que confesó haber sido nexo en el pago de sobornos dentro del sistema judicial argentino ya no está disponible en territorio nacional, lo que podría impactar directamente en el desarrollo de futuros juicios.
Su salida no solo reconfigura el expediente: también deja al descubierto las fragilidades de una investigación que sacudió a la Justicia Federal en Salta.
Fuente original: Que Pasa Salta


