La nave espacial Orion, de la misión Artemis II, amerizó este viernes en el océano Pacífico tal cual estuvo previsto y calculado por la NASA, luego de diez días de exploración que tuvo su punto de inflexión al orbitar la Luna, el martes pasado.
Cuando la tripulación de Artemis II tocó las aguas de la costa de San Diego, fue un momento de alivio total para los funcionarios de la NASA y los propios astronautas, como así también para la humanidad que siguió atentamente el proceso.
La cápsula Orión pudo amerizar tal como estaba estipulado, alrededor de las 21.10 (hora de Argentina), donde fueron rescatados por un equipo especializado.
Después del amerizaje, el comandante de Artemis II, Reid Wiseman, informó que la tripulación dentro de Orion se encuentra en buen estado. “Vaya viaje. Estamos estables. Los cuatro estamos bien”, dijo Wiseman, indicando que los cuatro astronautas están en buenas condiciones.Los astronautas -Red Weiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen- protagonizaron de esta manera un histórico sobrevuelo en las cercaniás de la Luna, aunque no llegaron a pisar la superficie de ese satélite, pero el periplo marcó el regreso hasta allí luego de la misión Apolo XVII en 1972.
Desde la NASA explicaron que durante esa etapa, el módulo de servicio se separó unos 20 minutos antes de que Orión alcance la atmósfera superior, al sureste de Hawái. Luego, se llevó a cabo una última maniobra de ajuste de trayectoria perfeccionará la ruta de vuelo antes de que la nave espacial inicie una serie de maniobras de balanceo para alejarse de forma segura del equipo que se desprendió.
De esta manera, a medida que Orión descendía a unos 400 000 pies de altitud, la nave espacial tuvo un período de interrupción de comunicaciones programado de seis minuto, debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula durante el pico de calentamiento.
Tras salir del estado de oscuridad, la cápsula Orión se desprendió de la cubierta de su compartimento delantero, desplegó sus paracaídas de frenado cerca de los 22.000 pies, y a continuación, desplegó sus tres paracaídas principales alrededor de los 6.000 pies para reducir la velocidad.
Finalmente, y tras el amerizaje, la NASA tenía previsto llevar a los astronautas en un vuelo con destino al Centro Espacial Johnson, ubicado en Houston.
Tras el amerizaje de la misión Artemis II, la recuperación de la tripulación tomará cerca de dos horas debido a estrictos protocolos de seguridad. Antes de abrir la escotilla, buzos de la NASA deben verificar que no existan fugas de sustancias tóxicas alrededor de la cápsula Orion, mientras los astronautas desactivan los sistemas internos para preparar su salida.
Una vez asegurada el área, médicos ingresan individualmente para evaluar la salud de cada astronauta. La tripulación es extraída uno a uno hacia una balsa especial y luego trasladada en helicóptero hasta la enfermería del buque USS John P. Murtha. El orden de salida está preestablecido, priorizando a cualquier miembro que presente signos de malestar.
La NASA subraya que este tiempo es vital para realizar una operación calmada y metódica. Aunque la extracción física dura entre 30 y 45 minutos, cada paso está diseñado para garantizar que los astronautas, tras el impacto físico del regreso a la Tierra, lleguen a salvo al buque de la Marina de forma exitosa.
Cuando la cápsula Orion alcanzó aproximadamente 25.000 pies, se desplegó el primero de una serie de paracaídas.
La brutal física de la reentrada ya ha reducido gran parte de la velocidad de Orion, llevándola de más de 30 veces la velocidad del sonido a poco más de 300 millas por hora.
Esos primeros paracaídas desprendieron la cubierta del compartimento delantero de Orion, que se utiliza para proteger los otros paracaídas.
Los otros conjuntos de paracaídas -incluidos los de frenado, los pilotos y los principales- se desplegarán en rápida sucesión. Su trabajo es reducir la velocidad de la cápsula a menos de 20 millas por hora.
El portavoz de la NASA, Rob Navias, aclaró que se le está diciendo a la tripulación que ignore los datos de los sensores que están activando alarmas.
“Reid Wiseman, a bordo de Integrity, indicó básicamente que se ignoren los datos de los sensores”, dijo. Navias aclaró que los datos erróneos de los sistemas de la cápsula Orión no son una señal de que esté en mal estado.
“Todos los sistemas de Integrity están en buen estado”, dijo. El control de la misión está en absoluto silencio mientras los funcionarios se preparan para los tensos momentos que se avecinan (Fuente CNN).
El módulo de servicio de la nave espacial Orion le ha proporcionado a la cápsula de la tripulación energía, soporte vital y propulsión durante todo el viaje de 10 días.
Pero ya no se necesita. El accesorio cilíndrico de 3,9 de ancho, que se asienta en la base de la cápsula de la tripulación plateada con forma de gomita, acaba de desprenderse y se está alejando mientras cae.
La NASA siempre tuvo la intención de desechar el módulo de servicio, y probablemente nunca se vuelva a ver, ya que cae al océano. De hecho, por eso la NASA reorganizó el horario de los astronautas en órbita durante los últimos dos días para darles tiempo a los astronautas de solucionar algunos problemas con el módulo.
Cuando Orion impacte la densa banda interior de la atmósfera terrestre, la presión creará una acumulación de plasma en el exterior del vehículo. Eso impide que la cápsula se comunique con el control de la misión, dejando a la tripulación de cuatro personas en un apagón de comunicaciones de seis minutos.
Será un momento de infarto para los controladores de la misión, dijo el director de vuelo Jeff Radigan. Dijo que pasaría cada momento repasando mentalmente una lista de verificación de lo que está atravesando Orion: válvulas activándose, la cápsula accionándose, la altitud disminuyendo.
“Simplemente estaremos, ya sabes, pensando en las cosas que nos mantendrán tranquilos mientras esperamos la adquisición de señal”, dijo Radigan.
La cápsula Orion ha estado usando la Red del Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés) para mantenerse en contacto.
Compuesta por tres enormes antenas ubicadas estratégicamente en California, España y Australia, la DSN está diseñada para comunicarse con naves espaciales que viajan hacia lo más profundo del cosmos, como la célebre Voyager 1, que ahora se desplaza a casi 25.750 millones de kilómetros de casa en el espacio interestelar.
Pero Orion está casi en casa y ahora puede volver a utilizar la constelación de satélites de Seguimiento y Retransmisión de Datos (TDRS, por sus siglas en inglés) de la NASA para sus necesidades de comunicación.
El TDRS se utiliza para conectar la mayoría de las misiones de vuelos espaciales tripulados, incluidas las de la Estación Espacial Internacional, que orbita a solo un par de cientos de kilómetros sobre el suelo (Fuente CNN).
Mientras Orion se precipita de regreso a la Tierra, los astronautas experimentarán casi cuatro G presionando contra sus pechos (4 veces su propio peso corporal,). Y eso es solo si todo sale según lo planeado.
El director de vuelo de reingreso, Rick Henfling, dijo que si algo sale mal y la Orion tiene que adoptar una trayectoria de “contingencia”, los astronautas podrían experimentar hasta siete G y media.
Después de atravesar la atmósfera a toda velocidad, la cápsula desplegará paracaídas -nueve en total, que salen en grupos en rápida sucesión- y es un “evento pirotécnico”, señaló el director de vuelo Jeff Radigan durante una conferencia de prensa el jueves.
Cuando finalmente impacten en el océano, las sensaciones no se detienen. “Sí esperamos que tengan algunos síntomas por haber estado en el espacio durante 10 días; lo más común es la náusea”, dijo el teniente comandante Jesse Wang, de la Marina de Estados Unidos. “Un poco de vértigo o desequilibrio, así como simplemente estar deshidratados y cansados”.
La Marina de EE.UU. establecerá una amplia zona de exclusión en el área de amerizaje frente a la costa de San Diego, en gran parte debido a los escombros previstos.
“Cuando el módulo de la tripulación regresa, la cubierta del compartimento delantero —la parte superior del módulo— se desprende, y eso despliega el primer conjunto de paracaídas”, dijo Branelle Rodriguez, gerente del vehículo de Artemis II para el Programa Orion. “Tenemos tres conjuntos de paracaídas. A medida que se despliega cada uno, se liberan componentes. Eso es, en esencia, lo que constituyen los escombros que caen dentro de la zona” (Fuente CNN).
El equipo de Dinámica de Vuelo de la NASA proporcionó una cifra actualizada para la velocidad máxima que Orión experimentará al entrar en la atmósfera terrestre. Por supuesto, esta cifra seguirá siendo “no oficial” hasta después de que termine la misión, según la transmisión de la NASA.
Se espera que Orión alcance 39.689,62 km/h (24.661,21 millas por hora) a las 7:54 de la noche, hora de Miami. Esto quedará a 209,21 km/h (130 millas por hora) del récord establecido por la tripulación del Apolo 10 en 1969 (Fuente CNN).
Los datos recopilados durante el viaje de 10 días de Artemis II alrededor de la Luna van a ayudar a la NASA a mejorar las próximas misiones Artemis, incluida una que volverá a llevar humanos a la Luna, dijo este viernes el administrador adjunto de la agencia. Los científicos han visto “un puñado de anomalías menores” durante la misión que saben que deberán corregirse, dijo hoy a CNN Amit Kshatriya, de la NASA.
“Pero creo que la gran, la gran lección para nosotros es simplemente presenciar plenamente a la tripulación y el entorno, teniendo a Orion y el entorno en el que se supone que debe volar, y aprender cómo se desempeña, ajustando todos los sistemas de la manera correcta”, dijo.
Según Kshatriya, esas correcciones parecen que serán “fáciles, relativamente sencillas”. Hasta ahora, los funcionarios han estado “muy satisfechos” con el rendimiento de la cápsula Orion, dijo.
La NASA compite contra plazos ajustados para las próximas misiones Artemis. El próximo vuelo, llamado Artemis III, está previsto para despegar tan pronto como el próximo año.
Este vuelo de prueba se mantendrá más cerca de casa, pero no será menos complicado que Artemis II. El objetivo es lanzar una cápsula Orion a la órbita terrestre baja, donde se acoplará con uno -o con ambos- de los módulos de alunizaje que la NASA tiene previstos para un futuro aterrizaje en la Luna. Esta prueba sienta las bases para lo que viene después.
Blue Origin y SpaceX compiten por proporcionar un módulo de alunizaje para la misión histórica de la NASA, llamada Artemis IV, prevista para 2028.
Con Artemis III prevista para 2027, el reloj corre para que la agencia espacial anuncie una tripulación. Y todas las señales apuntan a que esa noticia llegará pronto. Muy pronto.
La tripulación, aún no anunciada, comenzará a familiarizarse con la misión en aproximadamente dos semanas, dijo a CNN el miércoles el jefe de entrenamiento de Artemis, Kevin Jennings.
El centro de control de la misión supervisa constantemente muchos factores antes del amerizaje. Uno de esos factores es el clima. Pero afortunadamente las cosas se encuentran bien encaminadas para la tripulación.
“Las condiciones meteorológicas en el Pacífico son ideales para el amerizaje de hoy”, declaró Rob Navias, responsable de relaciones públicas de la NASA.
“Hablamos de vientos de apenas 10 nudos y olas de menos de 1,2 metros. No se podría pedir mejor tiempo para este regreso a casa, para el Integrity, la primera vez que una tripulación ameriza en la nave del programa Artemis.”
El Control de Misión de la NASA autorizó la maniobra crítica de frenado de la misión Artemis II, dando inicio al regreso definitivo hacia la Tierra. Este paso marca un momento clave, ya que la nave ajusta su trayectoria para abandonar el entorno lunar y encarar el viaje de vuelta.
La cápsula Orion se desplaza a velocidades extremas y en las próximas horas deberá afrontar el intenso calor del reingreso atmosférico, una de las fases más exigentes de toda la misión. El amerizaje, previsto frente a las costas de San Diego, pondrá fin a una travesía histórica en el espacio profundo.
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Fuente original: El Tribuno


