El líder conservador de Tisza venció en las legislativas con una ventaja irreversible sobre Fidesz. El actual primer ministro reconoció la derrota y el nuevo bloque opositor alcanzó una supermayoría clave para impulsar cambios institucionales.
Viktor Orbán fue derrotado en los comicios por el conservador Péter Magyar.
El conservador Péter Magyar derrotó este domingo a Viktor Orbán en las y puso fin a los 16 años de gobierno del líder nacionalista, al conducir al partido Tisza hacia una supermayoría parlamentaria con capacidad para avanzar en reformas profundas.
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Con el avance del escrutinio y una tendencia irreversible, Tisza alcanzó 138 escaños sobre 199, por encima del umbral de 133 necesario para una mayoría de dos tercios, mientras que Fidesz quedó relegado a 54 bancas. La jornada además marcó un récord de participación, con niveles históricos en las urnas.
La derrota representó un terremoto político en Europa central. Orbán, que gobernó Hungría desde 2010 con mayoría absoluta y se convirtió en una de las principales referencias de la derecha nacionalista europea, admitió públicamente el revés electoral y felicitó a su rival.
“Para nosotros el resultado es doloroso, pero ha dejado claro que no nos ha otorgado la responsabilidad de gobernar”, afirmó ante sus seguidores.
La nueva mayoría abrió a Magyar la posibilidad de cumplir una de sus principales promesas de campaña: reconstruir el Estado de Derecho, revisar el andamiaje institucional impulsado por el oficialismo y avanzar con una nueva Constitución, además de modificar normas cuestionadas sobre libertad de prensa y otros derechos fundamentales.
El resultado marcó un cambio de ciclo en Hungría y reconfiguró el mapa político europeo, ya que el país podría retomar una relación más fluida con Bruselas después de años de tensión con la Unión Europea por las reformas promovidas por Orbán.
En el cierre de campaña de Fidesz-KDNP, Viktor Orbán apeló al voto joven y llamó a rebelarse: «Deben hacerlo con nosotros, contra los globalistas, contra los bruselitas”. Además prometió que, de ganar su partido, no se restablecerá el servicio militar obligatorio y ofreció un subsidio del 3% para la construcción de viviendas y la exención de impuestos para los menores de 25 años. En una ceremonia realizada en Budapest, reiteró su neutralidad en el conflicto Rusia-Ucrania: “Ni dinero ni armas”.
El favorito de las elecciones es TISZA, encabezado por Péter Magyar, quien fue el primer desertor importante del partido de Orbán y denuncio un sistema de corrupción orgánico. Apenas salió del oficialismo, se rodeó de personalidades públicas y empresarios para encabezar su propio movimiento. Su promesa es modificar el sistema electoral para, en sus términos, democratizar Hungría en esquemas electorales homologables a los de los países vecinos europeos.
Existen otros dos partidos menores que competirán, como la Coalición Democrática (liberal) encabezada por Klara Dobrev, y el Movimiento Nuestra Patria (extrema derecha), cuyo referente es Laszlo Toroczkai.
La jornada electoral en Hungría tuvo niveles de participación que podrían marcar un antes y un después. Desde las primeras horas del día, los reportes de los centros de votación ya anticipaban una concurrencia superior a la habitual, en un clima de fuerte expectativa política.
Según los primeros datos oficiales, la participación superó el 70 % alcanzado en 2022, que hasta ahora era el máximo registrado en elecciones recientes. Este posible récord refleja una movilización ciudadana inusualmente alta, impulsada por la percepción de que se trata de unos comicios decisivos para el futuro del país.
El llamado a votar del primer ministro Viktor Orbán también contribuyó a este escenario de alta concurrencia, en una jornada donde el interés social y político parece haber empujado a más húngaros a las urnas que en cualquier otra elección en años.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, aseguró que está “aquí para ganar” tras emitir su voto y remarcó que la decisión del electorado debe ser respetada, en una jornada marcada por una participación elevada que alcanzaba el 66% a media tarde.
Tras sufragar en un colegio electoral de Budapest, el mandatario se mostró confiado en el resultado y destacó el nivel de concurrencia. “Cuanto más vote la gente, mejor”, afirmó, al tiempo que definió a las elecciones como “una celebración de la democracia” y subrayó la importancia del momento en un contexto de crisis en Europa.
Orbán también se refirió a su gestión tras 16 años en el poder y reconoció que algunos objetivos podrían haberse alcanzado con mayor rapidez. Sin embargo, sostuvo que su gobierno avanzó en los puntos centrales y vinculó las dificultades a un escenario internacional adverso.
Fuente original: Ambito Financiero


