La irregularidad del crédito en el sistema no financiero rozó el 30%, según un informe de 1816 en base a datos del BCRA. El deterioro en la capacidad de pago se da en un contexto de tasas de interés aún elevadas, pérdida de poder adquisitivo y un crecimiento económico que se concentra en sectores con bajo impacto en el empleo.
La en las familias subió por decimosexto mes consecutivo, al 11,2% en febrero, desde el 10,6% de enero, según un informe de la consultora 1816, en base a datos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA). El dato más preocupante vuelve a estar en los hogares, donde la irregularidad alcanzó niveles que no se veían desde comienzos del milenio, en un contexto de tasas elevadas, pérdida de ingresos reales y un crecimiento económico que no alcanza a todos los segmentos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En el caso de los hogares, el endeudamiento irregular está en su nivel más alto desde 2004 y ya se multiplicó por más de 4 veces desde octubre de 2024, cuando era de solo 2,5%. En paralelo, la mora de empresas pasó de 2,8% a 2,9%, mientras que el total del sector privado subió de 6,4% a 6,7%, según datos de 1816.
El aumento de la morosidad aparece en un contexto en el que los indicadores de actividad muestran una economía en niveles elevados, pero con una distribución desigual, ya que los en enero cayeron por quinto mes consecutivo y marcaron su nivel más bajo en 18 meses, mientras que, en paralelo, el continúa al alza (7,5% en el último trimestre de 2025) y marcó su nivel más alto desde la pandemia.
El fenómeno, además, se observa de manera generalizada en el sistema financiero, ya que la suba de la irregularidad se registró en 28 de las 30 principales entidades, lo que refuerza la idea de que no responde a decisiones puntuales de crédito sino a un problema macroeconómico.
A esto se suma un cambio en la matriz productiva, donde los sectores ganadores como el agro, energía y minería sostienen el crecimiento, mientras que las actividades más intensivas en empleo, como industria, construcción y comercio, muestran un desempeño contractivo, que impacta directamente en los ingresos de los hogares.
La en febrero frente al mismo período de 2025. El acumulado del primer bimestre de 2026 se contrajo 6%. Entre los sectores más perjudicados se encontró el sector automotriz, que se hundió hasta 24%, seguido por equipamiento, maquinaria y textil.
El costo del financiamiento aparece como otro factor central detrás del aumento del endeudamiento, ya que, pese a que la tasa de referencia del sistema se mantiene en torno al 20%, las tasas de los préstamos personales continúan en niveles elevados.
«En el arranque de abril, la tasa nominal anual a 30 días de los préstamos personales de los bancos ronda el 70%, lo que equivale a una tasa efectiva anual cercana al 100%. Esas tasas son notablemente superiores en el caso de préstamos de entidades no financieras y hay que tener en cuenta que no estamos hablando del CFT de los créditos, que es mucho mayor (el CFT es el que incluye comisiones, seguros, impuestos, etc.)», destaca 1816.
El problema es aún más marcado en el crédito no bancario. En ese segmento, la mora de los hogares alcanzó el 29,9% en febrero, con una suba de más de dos puntos respecto de enero. Vale destacar que las billeteras virtuales siguen de cerca este índice, y el mes pasado el caso
La mora en el sistema no financiero tiene un nivel significativamente más alto que el del tradicional y con mayor impacto en los sectores de menores ingresos. Si bien este tipo de financiamiento representa cerca del 17% del total de préstamos a familias, su peso es relevante en la dinámica general, especialmente por el nivel de tasas que enfrentan los usuarios.
En este escenario, de crecimiento heterogéneo y un Gobierno que se ocupa en mostrar números de mejora que no alcanzan al total de la población, la suba de la mora se consolida como una señal de alerta y refleja las tensiones de una economía con dificultades para sostener el ingreso disponible de los hogares, en un contexto donde el acceso al crédito sigue encarecido y cada vez más exigente.
Fuente original: Ambito Financiero


