En Embarcación, en pleno norte salteño, hay una historia que emociona y deja huella. Dorita es una docente que todos los días pone el cuerpo y el corazón para enseñar a 250 niños de la comunidad wichi.
En un contexto donde no todo es fácil, la escuela se transforma en mucho más que un aula: es un refugio, un lugar donde los chicos aprenden, sueñan y encuentran oportunidades.
Con esfuerzo y vocación, Dorita acompaña a cada uno de sus alumnos, demostrando que la educación sigue siendo una herramienta clave para cambiar realidades.
Lo que pasa en Embarcación no es menor: cuando hay docentes comprometidos, el futuro de cientos de chicos empieza a tomar otro rumbo.
Gracias Dorita, si la conozco…y es así…Tiene vocación…y mucho amor…Lamentablemente la ministra Fiore, desconoce de estas situaciones…
Fuente original: Que Pasa Salta


