En la tercera audiencia del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras surgieron referencias a un episodio previo en la vida de José Eduardo «Jota» Figueroa, vinculado a un cuadro depresivo y a la ingesta de pastillas.
Durante su declaración, Enrique «Puma» Juncosa, tío y padrino del imputado, fue consultado por la querella sobre si Figueroa había intentado quitarse la vida en alguna oportunidad. El testigo respondió que ese tema nunca lo habló directamente con él, pero señaló que sabía de un episodio ocurrido cuando era más joven.
Según indicó, Figueroa «tuvo un episodio depresivo» y que en ese contexto «tomó unas pastillas», por lo que debieron realizarle un lavado de estómago. Aclaró que no podía precisar la edad en la que ocurrió y que creía que el hecho podría haber estado vinculado a una relación amorosa. Se le consultó sobre el nombre de la persona, y dijo que era una mujer de apellido Casares.
En ese mismo tramo, el abogado querellante le preguntó si tenía conocimiento de que Figueroa hubiera realizado tratamientos psiquiátricos. Juncosa respondió que no tenía información sobre ese punto.
Ese antecedente también apareció en otro testimonio. Un amigo de Francisco Saravia Toledo, quien mantenía relación con Figueroa y con la víctima, declaró que había escuchado, a través de un allegado, que en una relación anterior a la que mantuvo con Mercedes, el imputado habría ingerido pastillas. Indicó que no conocía las circunstancias ni los motivos de ese episodio.
En su declaración, este testigo describió la relación entre Figueroa y Mercedes Kvedaras y sostuvo que mantenían un buen vínculo en los encuentros que compartían. Señaló que se reunían con frecuencia y que realizaban actividades como trekking.
Indicó que Mercedes tenía una forma directa de expresarse y que «no tenía vueltas para decir las cosas». Recordó una situación en la que la mujer dijo «quién va a ser el bo.. que quiere café», en referencia a él mismo, y señaló que si bien le llamó la atención, no lo interpretó como una falta de respeto.
También se refirió a una supuesta infidelidad atribuida a la víctima con un profesor de educación física. Señaló que tomó conocimiento de ese rumor a través del dueño de un gimnasio. En ese contexto, el testigo dijo que él le manifestó a Figueroa que no tenía que dar explicaciones y que se trataba de una cuestión personal.
Afirmó además que sabía que la pareja se había separado por esa situación, pero luego volvieron. Dijo que en los meses previos al 4 de agosto de 2023 (día del crimen) no mantenía un contacto frecuente con ellos porque estaba de viaje. Recordó que unos dos meses antes del crimen habían compartido una comida y que en ese momento no advirtió situaciones fuera de lo habitual.
Sobre cómo se enteró de lo ocurrido el 4 de agosto de 2023 en barrio El Tipal, el testigo indicó que recibió un llamado de un amigo, Carlos Alsina, quien le dijo que Mercedes había muerto y que Figueroa había intentado quitarse la vida.
Según la autopsia, Mercedes Kvedaras falleció por asfixia por ahorcamiento y su cuerpo tenía varios golpes. El imputado es José Figueroa, su marido. Según la investigación, tras asesinarla, él la trasladó desde el baño de la casa hasta un terreno de su padre, Lalo Figueroa, en el mismo barrio.
Esa mañana, ambos fueron encontrados en el auto de ella en ese predio. Kvedaras estaba sin vida y el había intentado suicidarse con un corte en el cuello. El imputado dice que ella se cayó tras un forcejeo en el baño, en la bañera.
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Fuente original: El Tribuno


